¿Garantiza el uso de plataformas masivas el éxito en la difusión de contenido?

El Alto, 04/03/16 | A la hora de compartir material en Internet, existen centenares de plataformas especializadas que han llegado a ser un estándar para la mayoría de usuarios. Si se trata de vídeo, rápidamente vienen a la mente Youtube o Vimeo. Si es sonido, Soundcloud, Spotify o Deezer. Si son imágenes, Instagram o Facebook.
La asociación es casi inmediata y al tratarse de plataformas de uso masivo, parece obligatorio su uso para conseguir una buena difusión. Muchos usuarios ni siquiera se lo plantean: cuando disponen de nuevo material, sí o sí deben subirlo a algunos de estos portales y se convencen de que eso será suficiente para conseguir un buen alcance. Pero, ¿garantizan siempre estos servicios una distribución masiva?

Está claro que estas plataformas ofrecen ciertas ventajas a sus usuarios, como tráfico mensual muy elevado y funciones específicas de acuerdo al contenido que abarcan, pero dichos servicios masivos no garantizan la difusión por sí solos.

 

Distribución de música

help_digitaldistr_160303_1Según un estudio, el 1% de los artistas existentes se lleva el 77% del beneficio neto de toda la industria musical. Queda un margen muy estrecho para artistas o grupos poco conocidos, que luchan por conseguir mayor visibilidad: la presencia de su material en Internet puede ayudarlos, pero al no ser conocidos, los usuarios no los buscan directamente y solo les queda ser ubicados mediante otros canales como redes sociales, cobertura en medios de comunicación y el siempre efectivo “boca a boca”.
Por los resultados obtenidos, varios responsables de sellos independientes afirman que “económicamente Spotify es un timo“, pero reconocen que es necesario estar presentes en varios canales para aumentar las posibilidades de darse a conocer.
Entonces, la elección de la plataforma para difundir música de cierta calidad de artistas menos conocidos no influye directamente en el alcance: lo que determinará mayor visibilidad no es la presencia de dicho contenido en un medio de uso masivo, sino el esfuerzo de los usuarios para darlo a conocer a más personas.

 

Distribución de vídeo

No hay muchas estadísticas sobre la industria del cine y su impacto en la población. En una entrada no tan reciente de Rtve se afirma que hasta el 75% de la recaudación mundial de cine se concentra en los gigantes del sector (en el mercado de habla hispana).
Las productoras independientes y películas rodadas sin el presupuesto de los blockbusters lo tienen mucho más difícil darse a conocer: no cuentan con los mismos fondos para realizar un marketing agresivo y por lo tanto los usuarios difícilmente conocerán sus proyectos, a menos que se vuelvan virales en redes sociales o los medios tradicionales den cobertura.
Las publicaciones gratuitas en Facebook tampoco ayudan: se calcula que menos del 16% de seguidores de productoras independientes presta atención a las novedades difundidas por ese medio, obligando a pasar a campañas de pago.
Cuando se anuncia una nueva superproducción, los usuarios acuden inmediatamente a Youtube para ver trailers y otra información relacionada: ¿ocurrirá lo mismo para una producción más modesta? No. Obtendrá visibilidad si la comunidad de usuarios se moviliza y la da a conocer, por lo que en este campo, la plataforma empleada para difusión de contenido no es tan relevante como el movimiento generado por los usuarios.
El mismo principio aplicaría también a vídeos musicales.

 

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Casi 15 millones de seguidores para un ganador de un Oscar en 2016

Los obstáculos para difundir contenido poco conocido no aplican a fuentes que gozan de mucha popularidad, como artistas de fama internacional. Ciertas estrellas del espectáculo cuentan con millones de seguidores en sus redes sociales, por lo que cualquier publicación es recibida automáticamente por mucha gente, sin contar con la cobertura que reciben de grandes canales de televisión y de la prensa, que contribuyen a amplificar más todavía cualquier detalle que se haga público.

De este análisis, se desprende este concepto fundamental: a paridad de funciones entre plataformas, la visibilidad de contenido menos popular no depende del medio empleado con ese fin, sino del conjunto de acciones realizadas para difundirlo.

Conozca más sobre distribución digital en este artículo.


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